Smart cities que se basan en el desarrollo sostenible

En el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP26), celebrada en Glasgow en octubre del pasado año, se está comenzando a popularizar el hecho de que las empresas y los complejos empresariales sean energéticamente positivos en la próxima década.

En ese sentido, las smart cities parecen no tener mucha relación con la transición energética, pero tienen un potencial prometedor con respecto a ella para obtener grandes beneficios ambientales.

Hay pocos business parks y smart cities en la región centroamericana, pero de haberlos, hay uno en especial que prueba que la sostenibilidad combinada con las oportunidades de negocio es posible. Altia Smart City, es uno de los proyectos insignia del Grupo Karim’s, la empresa líder en el sector de los textiles y los proyectos inmobiliarios, con presencia en Honduras, Guatemala, México, y los Estados Unidos, y fue diseñado para albergar a las principales empresas de TI, call centers, y empresas de BPO y ITO.

Altia Smart City, tanto en San Pedro Sula como en Tegucigalpa, ha demostrado tener el potencial necesario para liderar toda una nueva configuración de espacios de trabajo sostenibles y amigables con el ambiente. Surgida de la visión de Mohammad Yusuf Amdani Bai, Presidente del Consejo de Administración de Grupo Karim’s, el complejo es pionero en la próxima generación de desarrollo inmobiliario, allanando el camino para la fusión de innovación y sostenibilidad.

Altia Smart City se basa en el desarrollo sostenible de sus instalaciones

Estas ciudades inteligentes o espacios corporativos han transformado la industria del outsourcing en Honduras, al integrar muchos componentes esenciales a un lugar de trabajo, como lo son: torres de negocios, una Universidad, un complejo residencial, un centro comercial, y una zona corporativa de recreación para los colaboradores. 

Su sostenibilidad se basa en cuatro pilares:

  • Ahorro de agua: el agua se conserva mediante una variedad de medios que incluyen la limpieza y el reciclaje de aguas residuales, y la instalación de captaciones de agua de lluvia edificio por edificio. Además, se monitorea el uso y el suministro de agua.
  • Eficiencia energética: la eficiencia energética se puede aumentar de diversas maneras: orientando los edificios para aprovechar al máximo los cambios estacionales en la posición del sol, o mediante el uso de fuentes de energía diversificadas y apropiadas para la región, que pueden, según la ubicación geográfica, incluir la energía solar, eólica, geotérmica, biomasa, agua, o del gas natural.
  • Selección de material: esto se refiere a que los materiales utilizados en el complejo son reciclados o renovables, y aquellos que requieren la menor cantidad de energía para su fabricación. Lo ideal es que sean de origen local y no contengan productos químicos nocivos. Están hechos de materias primas no contaminantes y son duraderos y reciclables.
  • Calidad ambiental interior: este aspecto aborda los problemas que influyen en cómo se siente el individuo en un espacio, e involucra características tales como la sensación de control sobre el espacio personal, la ventilación, el control de la temperatura, y el uso de materiales en el lugar de trabajo que no emiten gases tóxicos.

Para Altia Smart City, el desarrollo sostenible del sitio implica, siempre que sea posible, la reutilización de los edificios existentes y la preservación del medio ambiente circundante. En Altia se fomenta la incorporación de refugios de tierra, jardines y áreas verdes, además de una vegetación lo más extensa posible alrededor de los edificios.

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